Cuando el 24 de junio de 1935 se estrella en Medellín el avión en que viajaba Carlos Gardel, la noticia conmueve al mundo. A la difusión masiva de sus discos, se había sumado desde 1931 la gran repercusión popular de sus películas. Todo ello eclosionó en la gira que había emprendido por Latinoamérica, y que acabaría inesperadamente en Colombia, provocando convocatorias populares nunca antes registradas, y que sólo volverían a registrarse con la aparición de los Beatles.
¿Cuáles fueron las circunstancias que hicieron posible semejante fenómeno? ¿Cómo construyó este artista el tango cantado, música de fusión de definida presencia internacional? ¿Cómo el pequeño inmigrante francés logró sintetizar en la cosmopolita Buenos Aires de comienzos del siglo XX la extraordinaria oferta musical sustentada en las migraciones internacionales y nacionales que se desparramaron por las salas de espectáculos de la ciudad? ¿Cómo se lanzó a la conquista de los principales centros internacionales, y logró imponerse como uno de los grandes referentes del canto popular?

martes, 7 de abril de 2015

GARDEL: LOS AMIGOS DEL BARRIO

Aquí, voy a desarrollar un artículo sobre aspectos poco conocidos de la vida de Carlos Gardel: su vida en el barrio del Abasto antes de consagrarse como artista.


GARDEL: LOS AMIGOS DEL BARRIO

Por Julián Barsky *


EL MUNDO DEL ABASTO
     
A medida que Carlos Gardés  (hay que recordar que ése era su nombre, y que aproximadamente hacia 1912 se cambiaría el nombre por el artístico de "Carlos Gardel") fue creciendo, comenzó a vincularse con el ambiente circundante al mercado del Abasto.

El alma del mercado fue el italiano Miguel Camuyrano, quien logró agrupar a su alrededor a otros quinteros –los hermanos Rosero, Fortunato Capurro, Diego Salvo, De Vicenzi, entre otros– que, como él, buscaban un espacio físico donde realizar sus ventas mayoristas. El 30 de julio de 1889 se constituyó la Sociedad del Abasto Proveedor, con la adquisición del terreno limitado por las calles Lavalle, Anchorena, Laprida y Corrientes. El emprendimiento reemplazó al antiguo Mercado Modelo de la calle Lorea, con un emplazamiento inmejorable, ubicado sobre la transitada calle Corrientes, a pocos pasos de la estación del ferrocarril que iba a la provincia de Entre Ríos –en aquel entonces el tren llegaba hasta Pueyrredón–, y equidistante de los Corrales y la Casa Amarilla.

Miguel Camuyrano y una maqueta del mercado.
La capacidad visionaria de Camuyrano quedó evidenciada muy pronto, y los puesteros comenzaron a prosperar a velocidades geométricas. “Nunca se vieron en Buenos Aires anillos más escandalosos que los de aquellos nuevos ricos. Si el brillante no tenía el tamaño de un garbanzo, no se lo ponían. De la cadena de reloj de Cosme –de oro macizo, naturalmente– pendía una tremenda medalla que representaba el escudo de Italia hecho con esmeraldas, brillantes y otras piedras preciosas”, relata Silvestre Otazú
Comenzaron entonces a instalarse en los alrededores hoteles, cafés, cines, fondas y comités políticos. En las fondas, los hombres del interior apuraban bebidas alcohólicas y entonaban canciones típicas. En el “Chanta Cuatro”, de Luis Sanguinetti, la bebida preferida era el vino carlón, mientras que en los boliches de menor categoría reinaba la ginebra.
Esta conjunción de criollos e inmigrantes, de italianos y paisanos del interior, a los que se sumaría parte importante de los inmigrantes judíos, irá dando al barrio una configuración muy especial y colorida. La música será la más clara expresión de esta fusión, escuchándose indistintamente canzonetas, vidalitas y milongas camperas. El Abasto será uno de los emplazamientos más decisivos en la génesis del tango. De esta zona provendrán importantes bailarines de los comienzos del género: José “Tarila” Gambussi, “la Lora”, “el Escoberito”, “el Cachafaz” (ya volveré sobre éste último).
El teatro y la instalación del mercado fueron casi de la mano. José Colonessi, comerciante inquieto si los había, fundó el teatro Libertad en 1899, al tiempo que atendía diversos locales de su propiedad: una santería en Corrientes y Bermejo, el prostíbulo La Camelia y un depósito de papas en la calle Ecuador. Por el teatro pasaron todos los grandes actores del momento, interpretando por lo general pantomimas, como “Los tres hermanos orientales”, “El secreto de la virgen” y “Cuyanos”.

Hacia 1901 los hermanos Podestá instalaron sus reales en el teatro. Jerónimo, Blanca, Arturo y José trabajaron en el Libertad; Pablo, Pepe, Juan y Antón lo hicieron en el Apolo. Con su presencia, las representaciones se elevaron de categoría, estrenándose obras del nivel de “Calandria” de Leguizamón o “Caín”, de García Velloso.

El cine Excelsior de Andrés Cánepa estaba ubicado en el número 3234 de la calle Corrientes, frente al Mercado de Abasto. La sala era pequeña y un lienzo colgaba en la pared a modo de pantalla. Después, Julio Traversa le propuso a Cánepa convertir la sala en teatro y allí iniciaron su carrera los actores Pepe Arias y Enrique de Rosas. El padre de Arias tenía un puesto de verduras y en la película El Mercado de Abasto – filmada en 1955 con Tita Merello– el actor interpretó justamente a un próspero puestero de frutas.
Se crearon también los centros filodramáticos, en un principio con representaciones ligadas al entretenimiento de los comerciantes, trabajadores y habitantes de la zona. Fueron los tiempos de la Casa Suiza, el salón de la Unione e Benevolenza, y el Garibaldi. En estas salas, el espectáculo  incluía un momento para el baile de la comunidad como parte de la función.

El público que asistía a las funciones era el mismo que jugaba al monte en los comités políticos o departía un plato de fideos en el “Chanta Cuatro”: puesteros, changarines, chateros y comerciantes. Tenían formas muy especiales de mostrar su agrado por una representación o un actor. Cuando alguien se desempeñaba en una función de tal forma que les conmovía, luego se encontraba en su camarín con los productos del mercado a modo de reconocimiento. A la inversa, cuando decidían que la obra no había valido la pena, esas mismas verduras eran lanzadas contra los actores, acompañadas de fuertes rechiflas y gestos ampulosos.
Además estaban las quermeses, el cinematógrafo -como se lo llamaba entonces– y los carnavales, que eran una verdadera fiesta en el Abasto, especialmente entre los jóvenes, que exhibían impresionantes disfraces diseñados a lo largo del año. Por su parte, el elegante Teatro Soleil se dedicó fundamentalmente a la exhibición de películas y fue, durante mucho tiempo, “el” cine del Abasto.

El barrio era además, en tiempos de la adolescencia de Carlos, un centro de juego y apuestas. Los cafés, pantallas mal disimuladas donde se apostaba fuerte, concentraba a la clientela, conformada principalmente por los propios puesteros del mercado, que ensoberbecidos por las ganancias que les proporcionaba su negocio, gastaban verdaderas fortunas en todo tipo de juegos de azar. Las cigarrerías, por su parte, también vendían quiniela (ésto incluso se veía reflejado en los censos).
La taba y las bochas eran otras distracciones que prendieron fuerte en el barrio, y los comités conservadores resultaron el espacio idóneo para estas prácticas.

LOS AMIGOS DEL BARRIO

EL "TANITO" ORIENTE

Barrio del Abasto. En ese ambiente, José Oriente fue uno de los primeros amigos de Carlos en el barrio del Abasto, y también uno de sus mentores con la guitarra.

Oriente fue uno de los siete hijos de Antonio, de profesión albañil y Rosa Raimundo, ambos italianos. Nació en Buenos Aires en 1886 (aunque por datos posteriores, es posible calcular que haya nacido un par de años antes). En 1895 vivía con sus padres y con dos hermanos: Santiago, dos años mayor, y Muria, de siete años. Los hermanos también eran argentinos.
La familia Oriente residía en la Sección 11, plena zona del Abasto. Una curiosidad: en el censo de 1895, tanto los padres como Santiago -el hermano mayor-, figuran como propietarios.

En 1905, y con tan solo diecinueve años, José ya se había casado (unión civil) y era padre de familia. Para esa época, el "Tanito" trabajaba en un puesto del mercado. El 11 de octubre nació su primer hijo, Antonio José María, que fue bautizado el 14 de noviembre de ese mismo año. La esposa de Oriente se llamaba María L. Gibardone, y era argentina, de catorce años de edad. La pareja se domiciliaba en la calle Humahuaca 71, en el corazón del barrio.

Un año y algunos meses más tarde nació Luis Modesto, el segundo hijo. Esto ocurrió el 1 de diciembre de 1906, siendo bautizado el 15 de agosto del año siguiente. En el acta de bautismo, la familia figura viviendo en Bulnes 869, apenas a tres cuadras del anterior domicilio.

Al parecer tocaba muy bien la guitarra, y en varias ocasiones supo hacer serenatas por el barrio del Abasto. Uno de los que solía acompañarle en aquellas incursiones era Carlos.

Cuando Gardel falleció en 1935, Oriente ya no existía.

"MINGO DAGUITA"

Como Oriente, Domingo Vito, apodado "Mingo Daguita" (según algunos, el apodo vino de portar una daga con él, otros dicen que heredó el apodo de su hermano) fue uno de los primeros amigos que Carlos Gardés supo tener por esos años.

Nació en Argentina, probablemente en 1889. Hijo legítimo de Nicolás Vito y Juana Tomaso, ambos italianos.
El 5 de mayo de 1918 contrajo nupcias con Victoria Alesiard´s, argentina, de 26 años, hija de los italianos Juan y Carolina Alesiardi (sic). Ese mismo día, bautizaron a su hija Juana, nacida el 29 de octubre de 1913. El matrimonio ya contaba para entonces con otro hijo, Nicolás, nacido el 1 de octubre de 1911 y bautizado el 1 de enero de 1913. Es de remarcar que en esos cinco años, los Vito vivieron siempre en la misma dirección: calle Guardia Vieja 3434, a una cuadra y media del Abasto.

"Por primera vez lo escuché (a Gardel, nos) en un cafecito de la calle Bulnes y Guardia Vieja, que me lo presentaron unos muchachos que les decíamos "los yeleritos", que en este tiempo repartían hielo en un carrito, y lo oí cantar "El pingo pangaré", le oí cantar el vals "A Mitre"... porque en esos tiempos tangos no cantaba...", recordaba "Mingo".

En esa época, Carlos vivía "con la madre en una pieza al lado del café-bar Domínguez, en la calle Corrientes entre Paraná y Montevideo (...) pero muchas veces se quedaba en cualquier bulín de amigos que tenía del Abasto".

Al ser consultado sobre la relación con el O´Rondeman, "Mingo Daguita" aseguraba que "Gardel en ese tiempo no hacía nada, venía nada más que ahí... de Rondeman, donde parábamos nosotros, que era de los Traverso, venía ahí...comía con nosotros, se quedaba a comer con nosotros, dormía donde caía, y después volvía a la tardecita... la vida más o menos de todos esos años". "Mingo" sería el encargado de llevar frutas y verduras a los Gardés durante años.

"Mingo" también supo ir con Carlos al hipódromo en numerosas ocasiones, tanto en los primeros años, como más adelante, cuando aquél ya era un artista consagrado. Consultado sobre si había visto a Gardel cantar en los teatros, contestó: "Poco, mire... la verdad como a mí me gustaban tanto los cabarets y todo..me gustaban más las compañías teatrales...porque yo...¡Qué lo iba a ver cantar... si yo lo había visto cantar tantas y tantas veces a él...!"


ANDRÉS DE FIRPO


De Firpo nació en 1888 en Buenos Aires. Hijo de Domingo y Rosa C. de Defirpo, era el último hijo de cinco. La familia vivía en la zona del Abasto (el padre era verdulero), en una manzana donde el oficios principales estaban vinculados con el mercado. Tanto Andrés como otros dos hermanos -una de ellas, Fortunata, quizá melliza de Andrés- iban a la escuela.


Sobre el arribo del joven Gardes al O´Rondeman y su vínculo con los Traverso, Andrés "el flaco" De Firpo (parece que todos tenían que tener apodo en esa época) recordaba que "Carlitos hizo sentir a esos nuevos conocidos sus gorjeos de pajarito-cantor ganándole enseguida el lado de la zurda".

Solía juntarse con el "Tano" Oriente y "Mingo Daguita" para ayudar a Carlos y su madre. A la madrugada, cada uno de ellos -ayudados por el propio Carlos- tomaba una punta de una bolsa de verduras que habían juntado de sobrantes del mercado, y enfilaban por la calle Corrientes "hasta llegar al Bar Domínguez (al lado vivían los Gardes, nos), por una punta agarrábamos yo y la otra punta Gardel, y después descansábamos los dos y agarraban del Firpo y Oriente, así hasta que llegábamos".

"GRANULINA"

El verdadero nombre de "Granulina" fue César Librandi. El origen de su apelativo proviene de, cuando algún amigo ante una invitación suya no se decidía sobre qué tomar, él le decía:"¡Tomáte una granolina!". La granolina era un refrescante efervescente, también laxante, que se tomaba como lo que sería hoy el equivalente de una gaseosa (otros se lo atribuyen a su cara granulienta).

Años más tarde, cuando Carlos ya comenzaba a tener cierto renombre, llegó a un comité para cantar por pedido de las autoridades del mismo. Se topó en la puerta con un contrariado César Librandi.

-Nos tienen a boca seca aquí, che "Morocho"-le dijo.
-Bueno, mirá... Andá y prevenile al presidente del club que si no traen cinco barriles de cerveza y sandwiches abundantes para la muchachada yo no canto.

Al rato, el problema fue zanjado. Eso sí: Carlos debió cantar ante una concurrencia bastante más "alegre" de lo que estaba previsto...

"Granolina" supo ser un fuerte comprador y comisionista del Abasto Proveedor, ganando mucho dinero. Pero sus años de bohemia le pasarían factura: en su vejez nada le quedará de su época de esplendor económico. Por los años 50, se lo podía encontrar por las tardes en un café y almacén de Guardia Vieja y Medrano, tomando un mate cocido, que era lo único que su hígado podía tolerar, y fumando cigarrillos partidos por la mitad, porque también le habían prohibido el tabaco. 

OTROS AMIGOS DEL MERCADO

El Club Naútico Buchardo, en la época

de los picnics.
Fueron muchas las personas del mercado que supieron escuchar y compartir ocasionalmente, la amistad de Carlos Gardés en aquellos años. Uno de ellos fue don Alberto Melena, puestero de pocas pulgas pero amigo de todos; estaban también los hermanos Del Papa, y el Nene Rufino, conocido de todos los habitantes de aquellos años del Mercado.

Los picnics de la gente del Abasto tuvieron su fama. "Solíamos ir, con la barra de muchachos, al Club Náutico Buchardo, en Núñez (...) a veces nos pasábamos dos o tres días segiudos de fiesta", recuerda Mingo.
Uno de los que solía ir a esos picnics era Enrique Cardani. Enrique Fortunato había nacido el 17 de enero de 1885, y era el quinto hijo de diez del matrimonio de Agustín Cardani, verdulero italiano, y Agustina Pariente, costurera, nacida en la Argentina. La familia siempre vivió en la zona de Almagro, no lejos del mercado.
Menciono también a Vicente "Pisamundo" Polito y al carnicero Victorio "el manco" Barlaro, quienes además de compartir los picnics también eran furiosos amantes del turf (supieron comprar juntos el caballo "Pola Vieja"), al cochero Federico Palmieri, y a Fidel Lemos.

Claro que no todas las amistades de Carlos fueron trabajadores y puestistas del mercado. Hubo también otro tipo de relaciones, de carácter más marginal.
Hacia 1915, la compañía del argentino Enrique Arellano se hallaba presta a debutar en el teatro 18 de Julio de Montevideo, y su director, intentaba seducir al dúo Gardel-Razzano –que también se hallaba actuando en el Uruguay- para formar un seleccionado de artistas que se abriera camino en el mercado brasileño, un territorio casi virgen para los argentinos.
El empresario ya había contratado al comediógrafo Alfredo Duhau, dándole carta blanca para armar una compañía a su gusto. Duhau convocó al impulsor de la idea, Arellano, junto a su compañía y, por supuesto, el dúo. El 17 de agosto el grupo partió rumbo a Brasil, a bordo del buque Infanta Isabel.
Pese al buen elenco y la calidad de las obras que iban a presentar –“El tango en París” y “Los mirasoles”, entre otras–, la compañía fracasó. Sumidos en la dificultad del idioma, el público brasileño no lograba compenetrarse de la temática de las puestas en escena, y el dúo apenas se salvaba en la hecatombe de críticas.

En una de las funciones, mientras Gardel y Razzano agradecían los tibios aplausos del público, escucharon una voz que partía del paraíso:

–¡Choromo, tácan el chopón del doviol! ("Morocho, cantá el Poncho del olvido", nos)

Gardel fingía concentrarse en la afinación de su guitarra, pero en realidad lo hacía para disimular la risa.

–¿Oíste? –le comentó a Razzano por lo bajo–. Anda gente nuestra por la azotea. Ése que habló al vesre es el rengolai del Abasto…

Efectivamente. Al salir del teatro, Gardel se topó con un viejo conocido, Yéyaro “Barriga retobada” (también conocido como rengolai, que en lunfardo quiere decir "rengo" o "cojo"), un carterista de Buenos Aires que había alternado con el cantor en sus comienzos. “Barriga Retobada” aparentemente supo formar parte de la banda de Andrés Cepeda, poeta, cantor, ladrón y estafador profesional, quien muriera apuñalado en 1910 a la salida de un prostíbulo de San Telmo.
El apodo se lo había ganado cuando fue apuñalado en una trifulca. En dicha ocasión, Yéyaro se negó a ser llevado a un hospital y optó por golpear la puerta de Noy, un viejo amigo (y también carterista). Noy miró la herida, fue a buscar a otro amigo de confianza, apodado Maceta, y ambos cosieron al convaleciente, imitando el estilo con que se cose una pelota retobada. Yéyaro, cansado del acoso policial que sufría en Buenos Aires, había optado por mudar sus reales a Brasil, aunque tampoco en territorio carioca sus cosas irían mejor, puesto que poco después de “instalar su oficina” allí sería fichado por la policía, tanto de Río de Janeiro como de San Pablo.

Pocos días después de la actuación, Gardel encontró a rengolai en una plaza, bastante demacrado.

-Estoy palmado- le dijo a Carlos.

-No digas pavadas. Tenés la vista mala, pero el fondo macanudo. Pronto te vas a curar hermano.

Según otra versión, el encuentro fue bastante diferente (o quizá se tratase de la continuación de la historia). 

–Vení, “Morocho”, vamos al café de la esquina –invitó Yéyaro.

–Dale, vamos –dijo Gardel, pero enseguida se dio cuenta de que no había actuado en forma reflexiva.

Al rato, cuando empezaron a llegar al café los miembros de la pequeña banda que manejaba su amigo, Gardel percibió en toda su dimensión el error que había cometido. Poco después llegaría la policía, deteniendo a la banda, Gardel incluido.

–¡No, esperen! Yo soy un cantor argentino. Canto acá en el Teatro Municipal.

El comisario, sin inmutarse, miró a Gardel y le contestó:

–¿Vocé é o cantor? Vocé é un gatuno…

Partieron todos rumbo a la comisaría y algunas horas más tarde, tras la insistencia del cantor, el comisario aceptó que le avisaran a Alippi, quien se presentaría para aclarar el malentendido.


LAS AMISTADES "ARTÍSTICAS" Y "BOHEMIAS"

"EL CACHAFAZ"

Gracias al impresionante crecimiento del mundo del mercado, Hacia principios del siglo XX comenzaron a aflorar establecimientos y academias de tango, como el de la calle Gascón, cercano a la intersección con Córdoba, o el de la calle Andes, entre Viamonte y Tucumán, donde se celebraban concursos de baile. “El Cachafaz” empezará a adquirir una fama más perdurable a partir de sus reiterados triunfos, y precisamente por su iniciativa se constituirán en el barrio centros de baile para hombres solos, donde los parroquianos podían adquirir las destrezas básicas para ejecutar la difícil coreografía de la danza en ciernes. “Los Cabreros” –Tucumán y Anchorena– y “El Gran Bonete” –calle Bustamante– serán los más importantes dentro de esta verdadera red. Hacia 1908 el tango comenzará a expandirse y “el Cachafaz” se trasladará al teatro Olimpo, en donde seguirá enseñando a bailar aunque por una suma más importante, pues para entonces su público será otro.

"Todo tipo que se preciara la tenía en aquel tiempo.
En la mía comenzó a formar parte un purrete paliducho
de grandes ojos, que cantaba con bonita voz.
¡Gardel, amigo, Gardel!”
¿Quién era "El cachafaz"? Su verdadero nombre era Ovidio José Bianquet, y había nacido el 14 de febrero de 1885, hijo legítimo de Antonio Bianquet (uruguayo, de treinta y tres años) y Petrona Cabral (argentina, de treinta y cuatro). Fue bautizado el 27 de abril de 1890. Por entonces, vivían en la calle Victoria 2441.
Ese mismo día, la pareja bautizó a otro hermano de Ovidio: Rafael, nacido el quince de enero de 1887.

Por alguna misteriosa razón, algunos le conocía por el nombre de Benito. José Gobello da su opinión: «Ese fue un apodo que ganó de chico y por una confusión. Vivía en la calle La Rioja en el barrio de Balvanera sur cuando a la seccional de policía denunciaron que alguien había roto un vidrio de un negocio de una pedrada. Lo acusan y se llega hasta su casa, la madre, una cordobesa, no lo puede creer y ante el policía sólo atina a exclamar: «No puede ser si él es buenito, es buenito».
«La autoridad entendió Benito y así pasó el informe, Benito Bianquet».

¿Y por qué El Cachafaz? Según Gobello nuevamente, de muchacho fue atropellador con las mujeres y supo propasarse algunas veces. Una de ellas se quejó ante su padre y dicen que exclamó furioso: «¡Mi hijo es un cachafaz!».

Fue por entonces que conoció a Carlos. Bianquet ya había adquirido una destreza para el baile que dejaba asombrados a los vecinos del Abasto, principalmente a aquellos que vivían en las inmediaciones de la esquina Lavalle y Laprida, o Lavalle y Guardia Vieja, pues en esos rincones solía afincarse el joven a realizar sus demostraciones.

“Antes, en nuestros barrios suburbanos, sólo se oía la música de guitarras, organitos y algunos pianos -recordó Bianquet, años más tarde-. Los chicos solíamos bailar entre nosotros en las veredas de ladrillos y a veces en la misma calle, al son de los organitos que seguíamos incansablemente a través de la ciudad. A los 11 años ya era un fenómeno para el tango con corte y barquinazo. Mientras bailaba los hombres me hacían rueda y me pagaban con monedas y refrescos. Al fin me estiré. Tuve mi barra. Todo tipo que se preciara la tenía en aquel tiempo. En la mía comenzó a formar parte un purrete paliducho de grandes ojos, que cantaba con bonita voz. ¡Gardel, amigo, Gardel!”, recordó "El Cachafaz".

En 1911 viajó a los Estados Unidos y de regreso en 1913 instaló una academia de baile.
En 1919 anduvo por París, para actuar en El Garrón, donde se hacía conocer el músico argentino Manuel Pizarro junto a sus hermanos, pero el modo de vida europeo y él no iban de acuerdo, y por tal motivo regresó.

«Bailamos la última noche, fue en un local llamado El Rancho Grande, en Mar del Plata -recordó Carmen Calderón, quien fuera pareja de baile de "El Cachafaz" en sus últimos años-. Terminamos de actuar y me fui a un cuarto con la patrona para escuchar por radio un partido de fútbol entre Argentina y Uruguay. De pronto se asomó y me dijo: «Carmencita, la espero después del partido para tomar medio whisky.» —siempre me trató de usted—. Al ratito entró una mujer a los gritos para decir que don Benito estaba tirado en el patio. Cuando lo vi tirado en el suelo pensé que era sólo una caída».
Bianquet falleció al fin de una actuación en la ciudad de Mar del Plata, el 7 de febrero de 1942.

JUAN SARCIONE

Sarcione, en una foto artística.
"Hace más o menos unos veintitantos años, en una esquina del mercado del abasto, un albañil, Armando o Alejandro Parodi, muy buen muchacho, me dijo estas palabras: -Che, Juan, aquí hay un amigo que canta macanudamente, ¿quieres conocerlo?... Y antes de que yo contestara, apareció un mocito con aspecto de italiano: ese era Gardel... Fuimos buenos amigos, con quien solíamos cantar en casa de Parodi, donde Carlitos vivió mucho tiempo... Después, dejé de lado el canto, que era entonces muy mal mirado, para dedicarme al teatro, donde al correr de los años encontré a Gardel formando dúo con Razzano, con el mejor de los éxitos... Gardel, que pesa al tiempo en que no nos vimos, continuó siendo un gran amigo. Su mejor recuerdo es la foto que una tarde, en su pieza, se la saqué de una mesita y que ante mi insistencia me regaló como prueba de amistad".

Según el reportaje, esto ocurrió en 1910, aproximadamente.

Juan Sarcione (Buenos Aires, 8 de septiembre de 1888 - 4 de noviembre de 1961) era hijo de Domingo Sarcione y María. En el censo de 1895, figuran viviendo en la Sección 7, un barrio no alejado del Abasto.
Los padres se sindican como italianos, de treinta y un y veintitres años respectivamente. El padre es empleado y la madre modista. Junto con Juan aparecen dos hermanas más pequeñas: Julia y Lilia (el censo indica que hay otro hijo, pero no aparece en este registro).

Sería luego un popular actor de cine y teatro, y un eximio cantante y compositor de tango. Una curiosidad: la actriz Fanny Navarro fue su sobrina.

MANUEL PIZARRO

Manuel Pizarro y Carlos Gardel (sentados, primero
y segundo de la izquierda), en una cena en París. Les acompañan
Pierotti, Maida, el consul Escofés y su hermano Salvador.
"Ibamos siempre a los picnis, hacíamos picnics todos los lunes... -recordó Daguita- Manuel Pizarro... a Manuel Pizarro lo íbamos a despertar con el coche parado en la puerta... y entraba un muchacho amigo nuestro que le decíamos "Granolina", y que venía con una almohada lo despertaba a almohadazos a Pizarro..." 

Manuel Pizarro nació en Buenos Aires (barrio del Abasto) el 23 de noviembre de 1895. Supo ir a la escuela con Edmundo Guibourg, otro de los viejos conocidos de Carlos.
A Carlos Gardes -recordar que el nombre se lo cambió recién hacia 1912- le conoció en su niñez por el Abasto.

Según Pizarro, cuando Carlos tenía diez años iba a jugar a las bolitas con él, "porque Carlos era de mi barrio, el Abasto, y doña Berta, la madre, venía de vez en cuando a visitar a mi mamá". Manuel también afirmaba que Gardel desapareció del barrio hasta 1910, cuando se reencontraron en el O´Rondeman. En aquel entonces, Gardel vivía en la calle Valentín Gomez entre Laprida y Gallo.

En otra oportunidad recordó otros detalles. Al volver a Buenos Aires a fines de 1970, dijo para el diario La Razón:

"En el restaurante O'Rondemán, de Yiyo Traverso, cantaba muy seguido Gardel, antes de que su nombre se hiciera famoso... A veces yo lo acompañaba con mi bandoneón en algunas piezas criollas, pero me resultaba muy difícil seguirlo a raíz del fraseo tan particular que ya empleaba". 

Pizarro y Carlos Gardel volverían a encontrarse muchos años más adelante, en París, donde Manuel sería fundamental en la instalación artística de Gardel en el país galo.
Pizarro hizo una extraordinaria carrera como bandoneonista y director de orquesta, principalmente en Francia. Falleció en Niza el 1 de noviembre de 1982.

LOS DEFERRARI

Carlos y su amigo Armando Deferrari,
en una foto de estudio.
Juegos de azar y comidas; canto y bohemia; delincuencia y política: el mundo del Abasto combinó las formas más singulares de una ciudad que crecía en forma descontrolada y compulsiva. 
Dentro de ese complejo universo de hombres solos y mucho dinero, la familia Deferrari cumpliría un rol importante en los comienzos de Carlos Gardel, pues también le darían la posibilidad de conocer ambientes más sosegados y familiares.
Desde muy jóvenes, los hermanos Deferrari cultivaron la amistad de Carlos. 

La amistad de Carlos con dos de los hermanos (Alfredo y Armando) era anterior.
Alfredo nació el 18 de agosto de 1888, hijo legítimo de Juan Deferrari y María Spinetto, ambos italianos. Fue bautizado el 6 de setiembre de 1890. La familia se hallaba domiciliada en la calle de Victoria 2074.
Armando era un poco más joven que su hermano. Había nacido el 15 de noviembre de 1890, y fue bautizado el 8 de agosto de 1895. Ese día, el matrimonio también bautizó a Enrique, nacido el 10 de enero de 1892.

En el censo de 1895, Alfredo y Armando figuran con seis y cuatro años, respectivamente, viviendo con sus padres y once de sus hermanos (Hay otros dos que ya no viven allí). Alfredo concurre a la escuela. La familia vive cerca de la Estación Ferrocarril Oeste, en lo que hoy llamaríamos Caballito.

En su adolescencia y temprana juventud, los hermanos coquetearon con el ambiente bohemio al que pertenecía Carlos (a mediados de la década del 10, supieron ser habitués del popular Café de los Angelitos, y era usual verles allí al cantor con José Razzano y Ernesto Laurent, entre otros); luego, la vida los fue llevando en otra dirección. Con anterioridad a 1915, Alfredo inició una relación sentimental con una joven, cuyo fruto sería una hija, llamada Esther, a quien llevó a vivir a su casa.
La familia tenía una cantera en Olavarría (Armando se transformaría en el administrador), y Alfredo comenzó a trabajar en el Banco Nación.

Sin embargo, la amistad con Carlos Gardel no se perdió; al contrario, se iba afianzando con el tiempo, tanto es así, que hacia 1920 Alfredo supo acompañar a Gardel y Razzano a una consulta con el maestro de canto Eduardo Bonessi. Un par de años más tarde, Deferrari y Ernesto Laurent ayudaron a la Cristina Chirínocola (esposa de Razzano) a comprar casa mientras el dúo se encontraba de gira en Europa.

Los años pasaron, y el distanciamiento entre Gardel y Razzano, sumados a la aparición de Armando Defino en la vida del cantor, empezaron a generar resquemores con el viejo círculo de amistades del barrio y aquellos años de bohemia.
Cuando en noviembre de 1934 fallece Ricardo Deferrari a raíz de una operación de garganta, Defino le comentó a Carlos la frialdad que percibió del entorno: "...algunos hicieron como que no me vieron, otros insinuaron algún saludo forzado".

En 1935, Alfredo se casó con Elcira Josefina Tosca Conte, una amiga de su hija. Poco después, Alfredo enferma gravemente: sarcoma de pulmón. Defino le visita en nombre de Gardel. Deferrari se mostró mucho más accesible: "Estuve a saludar a Alfredo. Ni siquiera adivina su mal, pero hay en él algo que se ha dulcificado. Demuestra cariño para ti y para mí, desconocido o no manifestado antes. Estuve cerca de dos horas a su lado y como se le impide hablar hacía que le hablara de ti, de tus éxitos, de tu futuro..."

Alfredo falleció el 4 de junio, en su casa de Victoria 2076, a los cuarenta y seis años de edad. La muerte de Alfredo entristeció a Carlos: "Me afectó extraordinariamente la noticia de la muerte del pobre Alfredo Deferrari, a quien yo le hubiera dado cien años de vida por su excelente condición. Ya mandé el pésame a la familia y te ruego que vos también expreses a esa pobre gente todo mi pesar. Cuando el pobre había encontrado la felicidad en su hogar recién construido ocurre esta injusta desgracia...Que Dios le ampare..."

Cuatro días después de escribir estas líneas y a tan solo veinte días de la muerte de su amigo, Carlos Gardel partía desde Medellín a la eternidad.

***


CONCLUSIONES


Como podemos ver, las amistades de Carlos Gardel en sus comienzos fueron variadas y coloridas, vinculadas al trabajo, el arte popular y la calle. De todos ellos, el futuro artista fue tomando elementos, recursos, experiencia, anécdotas. Es por ello que, sean del origen que fueren, una composición de Juan Giliberti y Eugenio Lisbur titulada "La milonga del Abasto" les hará justicia:

"Desde Lavalle a Corrientes 
y de Anchorena hasta Agüero,
está el Mercado que quiero 
recordar de aquel ambiente.
De lo que fue anteriormente 
hoy ya no queda ni rastro,
se fue con rumbo y arrastre
la vida dió muchas vueltas.
Logró cortar las cuarenta
a la barra del Abasto.

Ya no anda Juan "El cartero",
"Traverso", Nico y Tequín, 
hombres mentados al fin
como guapos verdaderos.
Que sabían jugarse enteros
como "El Pardo Langanay",
también "Maceta" por ahi
dejó de su historia a un lado,
y hoy es carta brava en el mazo
tan duro como ñandubay.



"El Negro Ricardo" ausente 
del Abasto está también,
guitarrero de aquel tren
como lo fue el "Tano Oriente"
De aquel histórico ambiente
que surgió Gardel--Razzano
cuando "Granolina el Tano"
que era tano sin embrollo,
tano con alma de criollo
de proceder noble y sano.

Tampoco se oye el cantor
que conquistarse sabía
el aplauso y simpatía
de todos en general.
Derecho a carta cabal
tan sencillo como fiel,
la muerte se ensañó en él
porque envidiaba su rango.
Y era el alma del tango:


llamado Carlos Gardel".



Fuentes:

Libros:
  • Barsky, Julián y Osvaldo, Gardel la biografía (2004), Ed. Taurus, Buenos Aires.
  • Contreras, Marily, Gardel: es un soplo la vida : biografía íntima de Carlos Gardel (2005), Ediciones Libros del Zorzal, Buenos Aires.
  • Espina Rawson, Enrique (2014), Gardel inédito, Prosa, Buenos Aires.
  • Peluso, Hamlet y Visconti, Eduardo, Carlos Gardel y la prensa mundial después de su muerte (vol.1 y 2) (2014), Ediciones Corregidor, Buenos Aires.
  • Zatti, Rodolfo Omar, Gardel en el Abasto (2005), Ediciones Corregidor, Buenos Aires.

Artículos y sitios web:

Fuentes fotográficas:


  • Archivo General de la Nación.
  • Archivo privado del autor.
  • Tatar, Julio; Moyano, Julio, El libro del Abasto (1998), Ediciones del Nuevo Milenio, Buenos Aires.
  • Zatti, Rodolfo Omar, Gardel en el Abasto (2005), Ediciones Corregidor, Buenos Aires.

Para su mayor accesibilidad, muchas de las fotografías fueron recortadas y retocadas digitalmente.


*Soy investigador, docente, director de coros, cineasta. Este artículo se puede reproducir, copiar, cortar, etc etc, pero por favor, ¡citen las fuentes! Es la manera de respetar(nos) el trabajo de cada uno.

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